La verdad sobre Muna

La verdad sobre Muna

El director general de Comunicación Social de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Gustavo Rodríguez González, quien estuvo a cargo de la estrategia comunicacional de la campaña nacional Cruzada contra el Hambre, ha presentado su renuncia después de haber sido sancionado por presuntas irregularidades detectadas en la publicidad de la "Cruzada Nacional contra el Hambre" de Sedesol.

Con su decisión de dejar el cargo, el ahora ex director general de Comunicación de la Sedatu, pretende concentrar esfuerzos en preparar su defensa y asegura que el órgano de control interno de esta última dependencia está cometiendo un error en su investigación y espera que rectifique.

En este sentido, Gustavo González hace hincapié en que la investigación ha sido deficiente y que existen evidencias, los Entregables ya bien https://www.washingtonpost.com/newssearch/?query=Sedeso conocidos “Entregables” que el órgano omitió.

En palabras del propio Gustavo declara estar interesado en demostrar que el l Órgano de Control Interno de la Sedesol se equivocó y que desde el principio los entregables estuvieron en Sedesol. Reitera que ha sido una investigación ineficiente y que no se llevó un procedimiento adecuado.

La sanción impuesta a Gustavo González incluye la inhabilitación temporal para desempeñarse en el servicio público por 10 años, así como una sanción económica de 210 millones 493 mil 829 pesos. En entrevista hecha a Gustavo en Radio Fórmula, comenta que “ni vendiendo todos mis órganos voy a alcanzar a cubrir la multa” y compara su caso con el del ex gobernador Javier Duarte cuya sanción es infinitamente menor.

Dicho esto, yo me pregunto, como una campaña tan famosa y vista por todos desde el año 2015, que además cuenta con Sedesol evidencias a través de entregables los cuales han estado en manos de Sedesol desde hace más de una año, es decir, una investigación sin duda incompleta, de repente con una rapidez sorprendente y sanciona a este funcionario con una severidad tan desproporcional como inesperada.

Definitivamente en mi opinión aquí no hay coincidencias. El momento, la forma y severidad de la sanción manda un mensaje, oculta un interés más allá de la mera ejecución de mecanismos de control del uso de recursos públicos. Huele a cacería de brujas, a ataque personal o por qué no a cortina de humo que distraiga la atención pública mientras que los verdaderos corruptos se escapan por la puerta de atrás.